Antes: la dueña contesta uno por uno "¿tenés fideos?", "¿te queda aceite?" por WhatsApp, y a veces confirma algo que ya se le acabó.
Elegí productos como lo haría un cliente. Fijate cómo el stock se actualiza solo.
Después: el cliente arma su pedido solo desde el catálogo, a la despensa le llega ya ordenado, y el stock se actualiza sin que nadie tenga que anotarlo a mano.
Esto fue un ejemplo con una despensa. Se arma igual para tu tipo de negocio.
¿Lo ves claro? Agendá 20 minutos y te armo la versión para tu negocio